Hay aves cautivas que viven tan aburridas y olvidadas en su jaula, que ellas mismas dejan la reja entre abierta, pues, supongo, les gusta que de vez en cuando venga el gato y se las coma.
Ir en busca de la felicidad, es una buena excusa para ser un desdichado.
Quien diga que el que vive lastimeramente no es feliz, esta muy equivocado.
viernes, 31 de diciembre de 2010
domingo, 12 de diciembre de 2010
Carta a papá.
20 de diciembre del 2001
Papá.
Papá, ¿te acuerdas de algún día en tu niñez en el que mi abuelo se haya sentado a tu lado para leerte un cuento? ¿recuerdas algún día en que te tomara de la mano y caminara contigo por un camino largo para platicar de tus inquietudes? o tan solo que caminara contigo por el placer de ver el atardecer en tu compañía.
Papá, recuerdo una ocasión que fuimos a casa de la abuela, nos fuimos caminando, pues, no teníamos auto, ya en la noche, a la hora de regresar, fingí que dormía, creo te diste cuenta, pero, no te importó, como tampoco te importó mi tamaño, ni mi peso, me tomaste y me llevaste en tus brazos hasta la casa. ¿Alguna vez mi abuelo hizo eso?.
Papá, ¿recuerdas su voz entonando una canción para ti? o ¿recitando algún poema?. ¿Algún día te acompaño a la escuela? ¿ algún día se sentó contigo para ayudarte a hacer la tarea? ¿ alguna vez te abrazo o te dio un beso?.
Creo que para la mayoría de las preguntas, si no es que para todas, la respuesta seria… no, o no me acuerdo.
Muchas veces me he hecho esas preguntas acerca de tu niñez, porque en la niñez es cuando se forjan los hombres. Hoy ya no soy un niño, soy un adulto, es por eso que me atrevo a preguntarte de una manera mas directa, algo que para mi, en mi condición de hijo y en mi condición de padre, me es muy importante. Papá, sin haber vivido todo eso que te pregunté, ¿cómo diablos le hiciste para ser tan excelente padre? Creo que ya es tiempo de que me des tu secreto, por que por mas que lo intento no logro ser como tú.
Papá.
Papá, ¿te acuerdas de algún día en tu niñez en el que mi abuelo se haya sentado a tu lado para leerte un cuento? ¿recuerdas algún día en que te tomara de la mano y caminara contigo por un camino largo para platicar de tus inquietudes? o tan solo que caminara contigo por el placer de ver el atardecer en tu compañía.
Papá, recuerdo una ocasión que fuimos a casa de la abuela, nos fuimos caminando, pues, no teníamos auto, ya en la noche, a la hora de regresar, fingí que dormía, creo te diste cuenta, pero, no te importó, como tampoco te importó mi tamaño, ni mi peso, me tomaste y me llevaste en tus brazos hasta la casa. ¿Alguna vez mi abuelo hizo eso?.
Papá, ¿recuerdas su voz entonando una canción para ti? o ¿recitando algún poema?. ¿Algún día te acompaño a la escuela? ¿ algún día se sentó contigo para ayudarte a hacer la tarea? ¿ alguna vez te abrazo o te dio un beso?.
Creo que para la mayoría de las preguntas, si no es que para todas, la respuesta seria… no, o no me acuerdo.
Muchas veces me he hecho esas preguntas acerca de tu niñez, porque en la niñez es cuando se forjan los hombres. Hoy ya no soy un niño, soy un adulto, es por eso que me atrevo a preguntarte de una manera mas directa, algo que para mi, en mi condición de hijo y en mi condición de padre, me es muy importante. Papá, sin haber vivido todo eso que te pregunté, ¿cómo diablos le hiciste para ser tan excelente padre? Creo que ya es tiempo de que me des tu secreto, por que por mas que lo intento no logro ser como tú.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Cotidianidad
Y sueños sin dueño se hacen realidad "buenos tiempos" susurra la gente al pasar. Y sueños con dueño se hacen esperar, insomnio, agonía...cotidianidad.
Brenda Nevarez Lozada, 14 Años, 2010
Brenda Nevarez Lozada, 14 Años, 2010
Provocación
Me gusta el sol si este nace en su cintura,
y la sonrisa sutil que me provoca,
a beber de su voz la tesitura,
con sabor a Lambrusco de su boca.
y la sonrisa sutil que me provoca,
a beber de su voz la tesitura,
con sabor a Lambrusco de su boca.
En ti
jueves, 4 de noviembre de 2010
Desnuda
viernes, 16 de julio de 2010
En un suspiro
Y el maná de diferentes cielos, fluyó de pronto y estalló la vida, vivimos seis segundos de embeleso, tomó su blusa... y se marchó de prisa.
sábado, 3 de julio de 2010
Reencuentro
Lloraba mi ciudad y ella tan bella, me saludo lejana sin tocar mi mano, un beso no me dio, ¡quien lo creyera!, ¿una sonrisa? ¡No!, que es demasiado. ¿Lloraba la ciudad?...sigue llorando.
A una amiga
Asturias en el mar de la memoria, Velázquez dibujando tu silueta, Alberti que se inclina ante tu sombra, y yo lamiendo las heridas de la espera.
Almoraima
Mirarle, es como ver una buena pelicula, si me distraigo, corro el riesgo de perderme lo mejor de ella.
Hojas sueltas
"Si hay alguien a quien deseas arrancarle de un tajo la gloria, o brindarle de golpe la eternidad, arroja su historia al pueblo.
Lo que parece un milagro, cuando viene del diablo, no es más que un mísero truco.
Cuando alguien esta enamorado, a la primer prosa que escribe se le oye rima, y a la primer cuerda con que se tropieza le sale música.
El amor no se muere ni se destruye, solamente se transforma.
El dia es tan solo el esconite de las estrellas.
La rapté del mundo y la escondí en mis ojos.
A veces es preciso vivir una tormenta, para apreciar el sol de cada día.
Si quieres ver abre los ojos, si quieres ver mas allá, aguza la mirada, pero, si quieres ver mucho mas allá, vuelve a cerrar los ojos.
Lo que parece un milagro, cuando viene del diablo, no es más que un mísero truco.
Cuando alguien esta enamorado, a la primer prosa que escribe se le oye rima, y a la primer cuerda con que se tropieza le sale música.
El amor no se muere ni se destruye, solamente se transforma.
El dia es tan solo el esconite de las estrellas.
La rapté del mundo y la escondí en mis ojos.
A veces es preciso vivir una tormenta, para apreciar el sol de cada día.
Si quieres ver abre los ojos, si quieres ver mas allá, aguza la mirada, pero, si quieres ver mucho mas allá, vuelve a cerrar los ojos.
A Julieta
Cuento para Marién
Ahí esta ella, viendo su reflejo en el cristal mientras se quita el abrigo; y yo, mirándola, atrincherado tras el diario matutino fingiendo interés en la estúpida política. Se parece tanto, sin embargo, no lo puedo asegurar, llevo tanto tiempo sin verla. Más allá, un hombre parecido a Frederick Nietzsche parece derramar toda su intelectualidad sobre un cuadernillo con pastas de carnaza, tal vez escriba algún tratado sobre el existencialismo.
Regreso la mirada hacia ella. El dependiente detrás del mostrador le pregunta su nombre, y lo garabatea con plumón sobre el vaso desechable donde le servirá el café.
El mundo se está acabando, pienso, ¿cómo es posible que seamos atendidos por una persona que no usa camisa blanca y pajarita?, por un hombre que viste como indigente, con la camisa sin fajar, pretendiendo, según la mercadotecnia, parecerse más al comensal. Quiero aclarar: yo no me visto así… ¡Ay Dios!, ¿será que estoy envejeciendo? Bueno, podría ser.
He dejado el periódico a un costado y he tomado una servilleta para escribirle un poema, cuando me sienta seguro, me pondré de pie y se lo llevaré hasta su mesa, le haré una reverencia, y así, como lo haría en su tiempo, Giacomo Casanova para comenzar un romance, diré las palabras mágicas, esas palabras que te arrastran a aceptar la cercanía y a decir tus confidencias, las diré obviamente con ternura, como si de un trozo de papel las leyera en letras minúsculas, como los grandes, como Cyrano de Bergerac, como Neruda, como Benedetti.
Lo diré así: “Princesa, ¿aceptaría tomarse el café acompañada por mí?” Bien, así lo haré, pero, aún no estoy seguro.
Una señorita coloca un vaso sobre el mostrador, y a voz en cuello, con una familiaridad grotescamente impostada, llama a alguien por su nombre: “¡Almoraima! ¡Hay un cinnamon dolce latte en la barra para ti!” ¡No! ¡Por Dios! Ella se pone de pie para atender el llamado, ¡qué mala suerte! ¡Se parecía tanto! Si no fuera por el nombre, juraría que esos ojos y ese hermoso cabello eran de ella, de mi princesa, los de mí amada Marién.
Regreso la mirada hacia ella. El dependiente detrás del mostrador le pregunta su nombre, y lo garabatea con plumón sobre el vaso desechable donde le servirá el café.
El mundo se está acabando, pienso, ¿cómo es posible que seamos atendidos por una persona que no usa camisa blanca y pajarita?, por un hombre que viste como indigente, con la camisa sin fajar, pretendiendo, según la mercadotecnia, parecerse más al comensal. Quiero aclarar: yo no me visto así… ¡Ay Dios!, ¿será que estoy envejeciendo? Bueno, podría ser.
He dejado el periódico a un costado y he tomado una servilleta para escribirle un poema, cuando me sienta seguro, me pondré de pie y se lo llevaré hasta su mesa, le haré una reverencia, y así, como lo haría en su tiempo, Giacomo Casanova para comenzar un romance, diré las palabras mágicas, esas palabras que te arrastran a aceptar la cercanía y a decir tus confidencias, las diré obviamente con ternura, como si de un trozo de papel las leyera en letras minúsculas, como los grandes, como Cyrano de Bergerac, como Neruda, como Benedetti.
Lo diré así: “Princesa, ¿aceptaría tomarse el café acompañada por mí?” Bien, así lo haré, pero, aún no estoy seguro.
Una señorita coloca un vaso sobre el mostrador, y a voz en cuello, con una familiaridad grotescamente impostada, llama a alguien por su nombre: “¡Almoraima! ¡Hay un cinnamon dolce latte en la barra para ti!” ¡No! ¡Por Dios! Ella se pone de pie para atender el llamado, ¡qué mala suerte! ¡Se parecía tanto! Si no fuera por el nombre, juraría que esos ojos y ese hermoso cabello eran de ella, de mi princesa, los de mí amada Marién.
Por ti
Por ti daría diez vueltas a la luna, en verano con sol y en bicicleta, dejaría a todas, y a ninguna, daría los versos que traígo en mi cartera.
Los ojos de Gabriela
Tú que sabes si la vida es un suspiro, o tan solo es el cielo una acuarela, si el final en la vida es el principio, si no has visto los ojos de Gabriela.
Al sur de tu cintura
Por tus ojos color de un imposible, por tu espalda, poéma de mixtura, clavé mi corazón cual imperdible, cuatro besos al sur de tu cintura.
Diez
viernes, 7 de mayo de 2010
Hojas sueltas
sábado, 17 de abril de 2010
El beso
El ángel diablo que habita en tu mirada,
el negro abismo del mar de tus cabellos,
el deseo que navega por tu espalda
o el dulce aroma que escapa entre mis dedos.
Las ilusiones, los sueños, los despojos,
que dejas si te vas cuando te miro,
las golondrinas que habitan en tus ojos
que regresan a mí cuando te escribo.
El pecado enredado en tu sonrisa,
el idioma que aprendo de tus manos,
la vida misma que pasa tan de prisa,
o ese veneno que ruego de tus labios.
Qué tienes tú, que rompo en mil pedazos
la historia de mi amor en un suspiro,
si en vez del beso cautivo de tus labios,
me das tan sólo un mundo de puntos suspensivos.
el negro abismo del mar de tus cabellos,
el deseo que navega por tu espalda
o el dulce aroma que escapa entre mis dedos.
Las ilusiones, los sueños, los despojos,
que dejas si te vas cuando te miro,
las golondrinas que habitan en tus ojos
que regresan a mí cuando te escribo.
El pecado enredado en tu sonrisa,
el idioma que aprendo de tus manos,
la vida misma que pasa tan de prisa,
o ese veneno que ruego de tus labios.
Qué tienes tú, que rompo en mil pedazos
la historia de mi amor en un suspiro,
si en vez del beso cautivo de tus labios,
me das tan sólo un mundo de puntos suspensivos.
viernes, 16 de abril de 2010
Hojas al viento

Que el dinero sea el medio para el logro de tus sueños, y la consecuencia de hacer lo que te apasiona. Medio y consecuencia, nunca un fin.
La comida como el amor, debe sazonarse con los ojos cerrados.
Escuchar a alguien que comparte su experiencia de fracaso, es la forma positiva de cortar leña del árbol caído.
Si quieres agregarle tiempo al tiempo, enamorate de alguien que se va.
El que se rie cede.
No porque el príncipe haya sido un sapo, le debe seguir gustando comer moscas.
Un líder, es aquel que logra que los demás hagan, lo que sabían y querían hacer, pero no se atrevían.
Aún no me canso de soñar
Aún no me canso de caminar de tarde, de mirar el otoño en mi terraza, de ver la aurora, de besar los labios de una mujer bella, de decirle lo hermosa que es, si así lo creo. No me he cansado aún de sonreír, aunque tenga problemas o no tenga dinero, no me he cansado de soñar en ti, sin saber si vendrás, si existes, o tal vez ni en cuenta y por soñar te tengo.
Padre mío (A Marién)
Te ofrezco el sol de los ojos de Julieta,
y su silueta bailando en el espejo,
te doy mi otoño que se hizo primavera,
y el viento suave bailando en su cabello.
Te ofrezco el talle de Alejandra y la sonrisa,
de Rosaura, Susana o Macarena,
las ilusiones que pasan tan de prisa,
y las caricias que guardo en mi cartera.
Lo mejor de mi hoy y mis ayeres,
por una idea que me está matando,
olvidarme de todas las mujeres.
llámese Aurora, Alicia o Maribeles,
si padre mío, por pasar el rato,
me pueblas este mundo de Mariénes.
y su silueta bailando en el espejo,
te doy mi otoño que se hizo primavera,
y el viento suave bailando en su cabello.
Te ofrezco el talle de Alejandra y la sonrisa,
de Rosaura, Susana o Macarena,
las ilusiones que pasan tan de prisa,
y las caricias que guardo en mi cartera.
Lo mejor de mi hoy y mis ayeres,
por una idea que me está matando,
olvidarme de todas las mujeres.
llámese Aurora, Alicia o Maribeles,
si padre mío, por pasar el rato,
me pueblas este mundo de Mariénes.
Veintiun gramos
Veintiun gramos, así, dice el que sabe,
pesaba el alma de Romeo y de Julieta,
toma mi amor en vida lo que cabe,
y veintiun gramos de mi... cuando tú quieras.
pesaba el alma de Romeo y de Julieta,
toma mi amor en vida lo que cabe,
y veintiun gramos de mi... cuando tú quieras.
Romance de Rosalina
Dame un abrazo Antonino, y ve a cuidar a tú hermana,
que esta hilvanando una noche, estrellas y lunas blancas,
a un camisón de hilo blanco con flores almidonadas.
Se va a casar Rosalina, sin sueños amor ni casa,
se enamoro de Santiago y después de que la preñara,
él se fue a la capital, para buscar a su hermana,
montando a la mala mora, yegua de fina crianza.
Ya pasaron mil luceros ya murieron mil mañanas,
un tren de cuatro estaciones se llevo tres esperanzas.
Dame un abrazo Antonino y ve a cuidar a tú hermana,
que ya no tiene la noche, ni estrellas ni lunas blancas,
y el camisón de hilo blanco, luce flores marchitadas.
Allá va mi Rosalina, bajo la luna de plata,
su enamorado Santiago, después de que la preñara,
se marchó a la capital, fingiendo tener hermana,
hace ya más de tres años y no le ha mandado nada.
que esta hilvanando una noche, estrellas y lunas blancas,
a un camisón de hilo blanco con flores almidonadas.
Se va a casar Rosalina, sin sueños amor ni casa,
se enamoro de Santiago y después de que la preñara,
él se fue a la capital, para buscar a su hermana,
montando a la mala mora, yegua de fina crianza.
Ya pasaron mil luceros ya murieron mil mañanas,
un tren de cuatro estaciones se llevo tres esperanzas.
Dame un abrazo Antonino y ve a cuidar a tú hermana,
que ya no tiene la noche, ni estrellas ni lunas blancas,
y el camisón de hilo blanco, luce flores marchitadas.
Allá va mi Rosalina, bajo la luna de plata,
su enamorado Santiago, después de que la preñara,
se marchó a la capital, fingiendo tener hermana,
hace ya más de tres años y no le ha mandado nada.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)




