20 de diciembre del 2001
Papá.
Papá, ¿te acuerdas de algún día en tu niñez en el que mi abuelo se haya sentado a tu lado para leerte un cuento? ¿recuerdas algún día en que te tomara de la mano y caminara contigo por un camino largo para platicar de tus inquietudes? o tan solo que caminara contigo por el placer de ver el atardecer en tu compañía.
Papá, recuerdo una ocasión que fuimos a casa de la abuela, nos fuimos caminando, pues, no teníamos auto, ya en la noche, a la hora de regresar, fingí que dormía, creo te diste cuenta, pero, no te importó, como tampoco te importó mi tamaño, ni mi peso, me tomaste y me llevaste en tus brazos hasta la casa. ¿Alguna vez mi abuelo hizo eso?.
Papá, ¿recuerdas su voz entonando una canción para ti? o ¿recitando algún poema?. ¿Algún día te acompaño a la escuela? ¿ algún día se sentó contigo para ayudarte a hacer la tarea? ¿ alguna vez te abrazo o te dio un beso?.
Creo que para la mayoría de las preguntas, si no es que para todas, la respuesta seria… no, o no me acuerdo.
Muchas veces me he hecho esas preguntas acerca de tu niñez, porque en la niñez es cuando se forjan los hombres. Hoy ya no soy un niño, soy un adulto, es por eso que me atrevo a preguntarte de una manera mas directa, algo que para mi, en mi condición de hijo y en mi condición de padre, me es muy importante. Papá, sin haber vivido todo eso que te pregunté, ¿cómo diablos le hiciste para ser tan excelente padre? Creo que ya es tiempo de que me des tu secreto, por que por mas que lo intento no logro ser como tú.
domingo, 12 de diciembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario